jueves, 3 de diciembre de 2015

El León De Los Elíseos

(Esta es la  historia  de  una  leyenda, y como  muchas, existen  son ciertas.)

En el  siglo  XVII vivió un caballero que era tan fuerte, como orgulloso. Su nombre  era Kain  y  su imagen  era  tan respetable  como  su  nombre.
A sus 21 años  de  edad, eran admirables sus ojos marrón claro, su cabello  lacio  y  brilloso,  como  la  seda, y del  mismo  color   que  sus  ojos   y  una  altura  de  1.80  centímetros. 
Pero  todo  esto  es  de menor  importancia  ya  que  solo se  lo  recuerda  como uno de  los  cuatro  caballeros  más  fuertes al  servicio  del  rey  Gwin. 
Muchas  cosas  se rumoreaban  acerca  del  poderoso  caballero  pero lo único  cierto  era  que fue  un niño  que  creció  sin  un  padre.  Entrenaba  noche  y día  para convertirse no  solo  en  un  caballero, si  no, en  el más   fuerte  de  todos. Se ejercitó durante  gran  parte  de  su  vida,  volviéndose  cada  vez  más  tenaz. Atravesó   cientos  de  campos  de  batalla, saliendo invicto en cada pelea y  cada vez se volvía más  fuerte y feroz  completamente solo.
Una  tarde,  el  joven  Kain  fue  citado  al  palacio  del  rey. Un  hombre  de  cabello  rubio, tan dorado  como el  mismo  sol, unos  ojos  tan  azules  y  calmados  como  el mar,  y  una  altura  de  1.85  centímetros. Kain  lo veía  como  el padre  que  no  tuvo.

El  joven  ingreso  al  enorme  palacio  de  paredes  completamente  blancas  y suelos  recubiertos   por  una  enorme  alfombra  roja, donde  su  armadura  plateada  y su  capa  negra  con  un  enorme  león  plateado  bordado en  ella, resaltaban  tanto  como  la  armadura  del  sabio  y  viejo   rey,  quien  con  un  tono firme comenzó a hablar:
-Buenas  tardes  joven  Kain, es  un gusto  verte, ¿Cómo  has estado?Me entere  hace  poco  de  tu  aplastante  triunfo  en  el  reino  cercano. Felicidades.
Kain musitó:    
-Hm , solo  fue cuestión  de  suerte   y un  poco  de  voluntad, mi rey.
El  joven Kain  se puso  de rodillas corriendo la capa sobre  su espalda, a  lo  que  el  rey respondio reclamando:
-¡De  pie joven  guerrero! Bien  sabes  que  no  necesitamos  formalidades. 
El rey se acercó  a Kain  y le  tendió  su mano  derecha, el  caballero  se  puso  de  pie  y lo vio a los  ojos diciendo:
- A veces  olvido  que más  que  un  rey  has  sido  un  padre  para mí. Dime padre,  ¿Qué  situación  te  ha guiado  a convocarme  esta  tarde?.  
El  Rey sonrió  y   mando  a llamar  a  alguien mientras respondía entusiasmado. 
-Veras  hijo  mío,  mi  pequeña hija  está  convencida  de  poder  defenderse  de  un  guerrero por  si  misma.  Si  es que alguien  le enseña  cómo  hacerlo, y eso  fue lo que me guio a  ti ¿Quién si no  el guerrero más  fuerte  del  reino  podría  ser  mentor  de  mi   niña?.

El  joven  caballero  cerro  sus  ojos  y  comenzó  a  recordar  a  la  bella  niña  de cabellos  rojizos  y ojos  marrones  con  quien  solía  jugar  cuando  niño. Muy  grande  fue  su  sorpresa cuando, al abrirlos  nuevamente,  vio  que  esa  niña  ya  era  una  hermosa  doncella hecha y derecha  que  aspiraba al  trono  y  que  estaba  parada  frente  a  él. Luego  de  verla alrededor  de  un  minuto, ella   se  ruborizo y pregunto:
-¿Qué  sucede  Kain, acaso  ya  no  reconoces  a  tu  princesa?.
El  joven  caballero  sonrió un instante y respondió:  
-¿Como  olvidar  a  esa  niña  que  intentaba  atacarme  cada  tarde  con  espadas  de  madera?, Como has  crecido Freya. 
La  princesa  sonrió  algo  ruborizada  aun  y  luego  con  un  tono   demandante  pregunto:
  -¿Así  que  me  entrenaras  o tienes  miedo   de  lastimarte  Kain?.
El  caballero  sonrío  burlonamente  y respondió:  
-Un  campo  de  batalla  no  es  lugar  para  una  dama, pero  hare   mi  mejor  esfuerzo.

La  chica  impulsada  por  la  alegría,  salto  y  lo  abrazo  fuerte para  agradecerle de  mil  maneras  por  su  ayuda, ambos  cayeron  al  suelo mientras  su  padre  reía  por  verlos  como   hacía  años  durante  su infancia .
Luego de  un  rato el  caballero  se levantó  y  con él, la  princesa. En tono  algo  distante dijo:
 –Mañana  al  amanecer  comenzaremos,  espero que estés  lista. Mi  rey,  o mejor  dicho
padre, me  marcho   a  preparar  todo. 
Se inclinó  una  vez más  haciendo  una  reverencia  a  ambos  y  dio   la  espalda  para  caminar   hacia  la  puerta , donde  lo  esperaba  su  enorme  caballo  negro, dispuesto  a  partir  cuando  su  amo  lo  deseara.

Al  siguiente  amanecer,  el caballero  acudió  al  castillo  a  buscar  a  su  pequeña  alumna  para  comenzar  su  entrenamiento. Luego  de  una   breve  espera  la  muchacha  descendió   las  escaleras para  mostrarse  ante  el joven   con  una  extraña  y  muy  pesada  armadura,  con  la  cual  casi  no  podía  moverse. El joven comenzó a  reír ,  burlándose  de los  lentos  y torpes  pasos  de  la  muchacha. Cuando  por   fin  logro  ponerse  en  pie  frente  a  él, la  chica  lo  vio  a los ojos  y pregunto:
- ¿De qué  te  ríes, acaso  mi armadura  te asusta?
 El  joven  retomo  su  tono  serio  y  dijo: 
–No, solo  me causa  risa  que  uses  una  armadura  más  grande  que  tú , me recuerdas  a  mi  cuando  era  un  niño. 
La  doncella  sonrío  levemente  ante  el  recuerdo  del  caballero, entrenando cuando  era  un  niño, pero  una  voz  tranquila  y  fuerte  interrumpió  su  imaginación  con  la  preguntando: 
-¿Ya  partiréis  hacia  los  campos  Elíseos  hijos  míos? 
A  lo   que  el  muchacho  respondió: 
– No   su  majestad ,  he  de  entrenarla  en  aquellos  bosques  de  sauce , donde  no  pueda  distraerse  con las  flores.
El  rey  lanzo  una  carcajada  y  respondió:  
-Buena  elección  Kain , si  logras  convertirla  en  guerrera  quizás  te otorgue  el  título   de  Conde  Kaidan.
El  joven  se  sorprendió ante  ese  comentario  pero  prefirió  mantener  la  serenidad  que  lo  caracterizaba  y dijo  ya  volteando:  
-Prometo  su majestad, que  la  princesa  será  una  feroz  guerrera  para  este mismo  día  dentro  de  solo  cuatro  primaveras .
Entonces  el  sabio  y avejentado  hombre  descendió  las  escaleras  y tomo  del brazo  al  muchacho  para  desearle  suerte  y rogar  por  que  cuidara  a  su niña.
La  muchacha  entreno  junto  al  joven  durante  cuatro  largos  años. 

Cuando  su maestro  decidió  que  era  tiempo, volvieron  al  castillo   a  informar  al  rey sobre el entrenamiento finalizado. En las cercanías oyeron que el rey  se encontraba  en  su  lecho  de  muerte  debido  a  una  enfermedad  para  la  cual   no  se  conocía  cura.
Al enterarse  de  esto corrieron hacia el castillo. No  solo  querían hablar de  su  progreso  con el rey, si  no  que también que habían decidido ser  pareja hacía  ya  un año. 
Ya en el lugar, el  rey les sonrío  y les  dio   su  bendición.  Tomando  la  mano  del  joven  dijo: 
-Ahora  serás  conocido  como  Conde  Kaidan. Por  favor, cuida  de  mi  reino  y  mi  hija. Cerro   sus  ojos  y su  cuerpo   palideció, volviéndose  frio. El  joven  apretó  su  fría  mano  y  lanzo  un grito, casi  como  un rugido. Como nunca  quebró  en  un  llanto  inconsolable. Freya  lo  abrazo  fuerte  diciendo: 
–Calma  amor mío, se  lo  mucho  que  te  duele, pero  estoy  contigo.
 Ambos  se  dieron  un  abrazo  muy  fuerte, mientras  sollozaban  junto  al  difunto.

Años  pasaron  luego  de  la  muerte  del  rey  y  la  sucesión  de  su  hija  en  el  trono. El  esposo  de  la  princesa  ahora era el rey,  pero   era visto siempre  frente  a  las  fuerzas  militares  del  reino. Todo estaba  en  paz.
Un tiempo después, un  reino vencido  en el pasado decidió declarar  una guerra, la  cual  fue  aceptada  por  cuestiones  económicas  y tácticas. 
Pasados  ya dos  años  de guerra la bella reina cayo  presa  de  una  enfermedad  que  la  llevo a  la muerte, en sus últimos  días  mando  a buscar a  su  esposo. Cuando este entro a la habitación que prontamente se volvería su lecho de muerte, Freya lo  llamo  y tomo  su mano  para  susurrarle: 
–Amor mío, gracias  por  estos años  y recuerda  que este no es un adiós  si no  un  nos  veremos. Nunca  te  rindas  mi  caballero, mi amado , mi  león.
Al  finalizar esas  palabras  la  reina  murió.
El  conde  paso  dos  días  junto  a su  difunta  esposa  y  luego  salió  rumbo  al  frente  de  batalla pero  con  su  armadura  original  y  la  capa  del  difunto  rey, así  como  también un  espadón  que  le  había  sido  otorgado  por  su esposa. Monto en su caballo  y  se  colocó  frente a  las  filas  del  reino al grito  de: 
- ¡¡¡ADELANTE!!!- 
Comenzó  un ataque  feroz, el conde destrozaba  las  filas  enemigas  e  ignoraba  sus  heridas. El  ejercito  contrario comenzó  a perder  fuerzas  pero no  se  daba  por  vencido. La batalla duro dos  horas hasta  que,  finalmente, el  rey  enemigo  fue  decapitado.
Tras  ganar  la  batalla, el  caballero  clavo  su  espadón  en  el  suelo  y mirando  al  cielo aparecieron flashes de  imágenes donde él estaba junto a su  esposa  y  junto a su  padre. Agitado, extendió  su mano  derecha  y lanzo  un  último  rugido, pero de  felicidad, y seguido a eso,  un  susurro  final  que  decía:
-¡Por  fin! Mi  amada  familia.. Atravesé  otro  campo, solo por  verlos..
Dejo  caer  su  cuerpo  contra  su  espadón ,como  si  recibiera  un  cálido  abrazo   y murió  con una  sonrisa..

Fin 

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