martes, 17 de diciembre de 2024
Kai corrección
viernes, 13 de diciembre de 2024
Graciela correa, amiga
martes, 15 de octubre de 2024
Laberinto by Max
sábado, 28 de septiembre de 2024
ravioles
divorcio
viernes, 6 de septiembre de 2024
perfect days hilo
martes, 13 de agosto de 2024
Pasos para casarse
Primero, y antes que nada, búsquese un hombre corpulento, o no tanto. Rico, o no tanto. Amoroso, eso sí. Cariñoso. En lo posible, valiente.
Segundo, salga con él. Haga citas. Desde un cine hasta el supermercado a hacer las compras. Conózcalo. Sepa su color favorito, qué música escucha. Si pierde el tiempo una vez al mes viendo el amanecer, si lloro de pequeño, si comía galletitas caseras.
Déjese conocer también, dese un tiempo. Para que aparezca esa sensación que le impida estar sola. Que lo extrañe. Que se despierte de madrugada pensando en su boca.
Entonces sí, llegamos al tercer paso. Cásese. De blanco si quiere. Busque una buena iglesia, un buen cura o pase directo por el civil.
Una fiesta enorme que invite a todo el pueblo, o una diminuta que solo estén los testigos, los padres y algún que otro metiche.
Le espera largos años de convivencia, alguna que otra pelea, y los hijos.
Recuerde y manténgase en sintonía, que si algo o todo falla, el próximo viernes daremos "pasos para divorciarse" a la misma hora, y en el mismo canal.
domingo, 28 de abril de 2024
Museo
¿Cómo podría decirle que no? Pobre de mi vecina, que su marido desapareciera así, sin decir nada. Lamentable la verdad. Novio mejor dicho, o no sé, creo que casados no estaban. Hacían buena pareja, eso sí.
Había pasado un mes o dos y tenía que llamar a la policía, no quedaba otra. Fue por eso que se apareció sin más en mi puerta con una caja. Me dijo que contenía dentro eso. No sé cómo decirlo. Juguetes. Pero no los normales. Perdón, me pone terrible hablar de esto. Me entenderás, esos para avivar la pareja, que se usa en la cama. No puedo, me da vergüenza. Eso debe haber sentido mi vecina, por eso me los trajo y me pidió que se los guarde, porque los detectives mirarían todo y una caja así bajo la cama, quiero creer que lo ocultaban ahí, sería muy mal visto.
Tampoco iba a cuestionarle mucho, la entendí al momento y solo le pregunté tímidamente como estaba en un momento tan difícil. Jesús parecía un hombre responsable. Divorciado y jubilado, no dejaba de ver a sus hijos. Siempre me pareció buena persona, incluso un caballero.
Me cuesta mucho contar todo, disculpe. Me entrego la caja marrón, sí, de cartón, la común. No me anime ni se me ocurrió abrirla. Me dijo ella que tenía bolas chinas y, sí, creo que me expreso un poco de que era lo que había dentro para que no me extrañe. Yo solo esperaba que este todo limpio, Dios quiera que no me esté dando algo con marcado tacto y que… Oliera. Pero no sentí nada en ese momento y lo guardé como correspondía en una habitación al fondo de casa, donde tengo varias cosas de mudanzas anteriores esperando moverse. Por eso la olvidé, y pasaron los meses.
La caja empezó a destilar un hedor que de a poco se pasaba por la pared hasta otros espacios. Intente no prestarle demasiada atención. La casa es vieja. Ya un par de veces habré encontrado una rata muerta. El gato juega, se aburre o la mata y queda en algún lado de la casa, el mismo la cubre o la entierra. No es algo lindo de ver, pero te acostumbras.
En un momento se hizo insoportable el aroma y ya había dado vuelta la casa intentando encontrar de donde provenía. Todo indicaba que era el cuarto más alejado. Me pregunté mientras introducía la llave en la puerta si entre los viejos adornos y los libros podría existir algo que pudiera pudrirse y me encontré con la caja, ya llevaba casi unos 6 meses aquí y fue que decidí acercarme. Sí, el olor provenía de ahí dentro. Fui a la cocina, tomé los guantes naranjas, junte valor y la abrí.
No había juguetes, sentí un pequeño alivio. No había nada que pareciera ilegal. Solo papel de regalo azul intentando ocultar un objeto envuelto en aluminio, el de cocina. Grité. Grité tan fuerte como pude y tome el teléfono. Era una calavera, un maldito cráneo humano. Mi corazón latía a mil por hora, pero tenía que llamarlos, aunque mi voz saliera entrecortada y costara respirar.
No lo olvidaré jamás, oficial, no hay forma que olvide lo que vi. Estaba limpio, sin piel, sin ojos. Disecado como cadáver de un animal. Conservado como los que se ven en el museo.
martes, 16 de abril de 2024
Fulgor
Silencio. El tocadiscos se apaga. Las miradas se entrecruzan. Una vez más aguanto mi respiración. Porque si largo todo lo que debería decir, ¿Para qué me serviría? El hielo en el trago se mueve por el calor del ambiente. Pesado está todo, incluso el clima, reniego para mis adentros. No haces otra cosa que disparar tu mirada una y otra vez. Duele, ¿Lo sabes? Claro, muchas veces me detuve en esos ojos grises antes de pensar incluso en besarte. Pero no ahora. No nunca más.
La sesión se corta, la entrevista queda en nada. El disparador que debía ser esa vieja melodía de antaño no sirvió y una vez más tu cara de psicólogo tampoco. Me despido como cada encuentro, desorientada entre mi Yo y el amor. Dudar de si solo soy yo, no me da a esta altura de mi vida. Pero contarte mis emociones y mi pasado tampoco. Esa distorsión que dices que nombro un tal Freud, o mi cariño imberbe hacia el que veo como mi salvador.
Perfume
Me sentí incapaz, durante días, de hacer algo con aquello. Será por eso que lo segundo que resolví, luego de tenerlo un tiempo en el baño, llevarlo a la habitación. A la mesa de luz para ser más específica. Solo duro tres noches, porque verlo de temprano, a primera hora de la mañana, me ponía de terrible humor.
Ya sé que tendría que haber actuado antes, que las consecuencias, que esto y así. Pero esto no fue un accidente y nunca dire algo por el estilo... Es mi mente que no se calla.
¿Para qué darle más vueltas al tema? Pero tirarlo a la basura no solucionaría nada. Que las terapias NewAge me plantearían que sea positiva, que disfrute, que aclare mi mente. Mi vecina me opinaría lo contrario.
¿Qué diría mi mamá? No quiero ni pensarlo. Quizás, y en un tiempo, mi papá me perdoné, o al menos no se altere como la otra noche en la cena. Y eso que mi plan de un espacio público parecía bueno para que no grite, y ni modo, empezó con eso de que sufriría del corazón, se moriría, estiraría la pata por mi culpa.
A todo esto, aquello sigue aquí, en la mesa del living. Ya alucino que tiene vida propia y en cualquier momento me grita, o huye, tipo las opciones más comunes.
Ya sé, irá a un cajón. El cajón de la otra mesa de luz. Total, no va a volver y el test de embarazo, con sus dos palitos verticales, ganara su perfume como si se le impregnara el calor, o el amor de quien no lo quiso.
miércoles, 27 de marzo de 2024
Borges es Dios
lunes, 25 de marzo de 2024
Una vez más
-Carolina, hablemos por favor...- dijo sacudida por los nervios.
- No hay nada que hablar, mamá.
-No me dejes así, no fue mi intención dejarte así.
- ¿Te referís sola y en la calle? - entre lágrimas cada vez más grandes y a la vista de todos.
Carolina aligera los pasos hasta el punto de correr. Consumida por la vergüenza, desaparece en la estación del subte. No era la primera vez que peleaba así, pero sí la última.
Dentro del subte, toma un asiento vacío y el espejo de su mochila. Se limpia el maquillaje corrido, se quita la peluca y respira profundo. Cierra los ojos con alivio. Vuelve a ser ella, vuelve a ser Soledad. Toma el celular y ve la foto de ella junto a Carolina. Mira la hora y oprime en el pecho tantas cosas. El calendario pasa, pero no pierde esperanza. Los años de terapia de su madre llegarán a su fin, y ese día dejará de vestirse como Carolina, su padre no la llamará más pidiendo seguir el engaño. Porque repetir una y otra vez el día que su hermana se tiró a la vía era agotador.
lunes, 18 de marzo de 2024
La cena
Mi primera prioridad siempre es la de volver a casa. Después del arduo día de trabajo, no puedo esperar para apoyar mi cuerpo en la más divina creación de Dios, la poderosa cama que todo alivia. Lo malo, lo horroroso, al menos para mí, se precipita en el medio, el intervalo donde debo ser, en efecto, ese ente alimentador del árbol de la vida.
La cocina siempre me pareció el calabozo de la casa. De niña estaba cerrado bajo llave, menos algunos sábados donde mi padre se dedicaba a quemarse y sacudir de risas la sala mientras preparaba sus victoriosas rabas. Ese día se almorzaba en la cocina, primero para que no se enfríen en el tiempo que se demora en llegar al living comedor, segundo porque así mi papá también podía comer entre tanda y tanda sin perder de vista el aceite.
Así, perdida en el cansancio y el recuerdo, la distracción de mi hijo contándome las hazañas de su día, el gato arañando al otro lado de la puerta pidiendo su alimento, la pasta se desparramó sobre la mesada. Mi primera reacción incorporada desde que los indígenas dominaban la tierra fue juntar los fideos de vuelta a la sartén. Pero ¿ahora qué hago? ¿Lo sirvo igual? No, no podría con el asco, porque soy así, por más detalladamente limpio que dejo todo, no puedo con mi ego y no podría comer sin sentir el estómago dando vueltas como barco perdido en naufragio. Lo mejor será que lo coma mi marido con mi hijo. ¿Puedo dejar que mi pequeño coma eso? ¿Y si se enferma, y si se intoxica? Si tengo que perder mi día de trabajo por tenerlo enfermo… simplemente no me puedo tomar el día, menos estas fechas tan activas y…
Mejor que no coma. ¿Cómo se lo impido? Ya sé. Le pondré algo extra que no le gusta como champiñones, así solo mi esposo lo come. Le daré a mi pobre niño lo que sobró de la cena de ayer, de paso hago espacio en la heladera.
Entonces solo comerá mi marido. ¿No se verá algo raro? Me imagino que tendré que inventar alguna razón de que hice todo esto para él. Total nunca recuerda en que día del calendario está ni que fechas relevantes hay, incluso el cumpleaños de su madre se escapa de su cabecita, pero yo lo quiero así.
¿Y si se llena y sobra? Esto es para varias personas, no tendría que haber hecho el paquete completo, encima ya con la salsa de hongos se hizo más pesada la sartén. En cualquier momento llega del trabajo y ya escucho el sonido de mensaje en mi celular.
—Amor, tengo ganas de cenar pizza, ;) y compré un par en el camino a casa. Te amo.-
Solo espero que al perro del vecino le guste su cena gourmet: fideos con salsa de champiñones y pate para gato.
