martes, 1 de septiembre de 2026

La mesa reservada

No te aguanto más, Juan Ignacio, o algo así dijo. No puede ser, siempre lo mismo con vos. Te perdoné varias ya, mirá que fueron muchas, y seguís así. No puede ser. Pero ¿en nuestro aniversario?. Y se bebió lo que quedaba de la copa de vino.

Puede ser que haya dicho Federico, no sé, sonaba algo así. Él no la miraba. Era de ese tipo que, si va por la misma calle que vos, cruzás de calle. Me daba ese aire, al menos. La piba, bien, linda, qué sé yo.

No escuché cómo se llamaba, pero ponele María o Juana, da igual. Estaba al borde del llanto, pero se comportaba como si hubiera premeditado todo. Viste que soy bueno en esas cosas… notó a la distancia cualquier cosa. ¿Por qué siempre me tratás de chamuyero? Estaba solo y aburrido en la barra, por eso la miré. No te pongas celosa. Siempre llego temprano a los quilombos, más respeto.

Discutían María y Juan Ignacio, las mismas frases conocidas, me imagino. Que vos esto, que yo lo otro. Algo, seguro, sobre el orden y la tapa del inodoro. No sé, lo que no escucho me lo invento. Tengo buena vista, pero no buen oído, por desgracia. Era para comer pochoclo y verlos. Sus formas, sus maneras de ponerse rojos y con los ojos encendidos. Le pregunté al mozo si los conocía y me dijo que no, pero que en aquella mesa, siempre, las parejas que se reunían ahí se iban separadas. Algún tipo de maldición, como para creer en algo así.

Pero así pasó: se separaron. Ella salió para el baño, me parece, y el otro desapareció en la avenida. Por eso me aproveché y te escribí para vernos acá. Mirá, tiene el cartel de "Reservado" aún. No sé en qué día vivo y pensás que me acuerdo de nuestro aniversario. Que no, querida. No lo reservé para nosotros, pero no te pongas así. Por favor.

¿Qué tiene que ver la pareja que se tiene que ir? ¿Por qué decís ahora que Juan Ignacio es mejor persona que yo? No te banco cuando te ponés así. Lo mismo cuando te quejás de la tapa del baño. No se te puede contar nada. Y sí, me respondés así y me enojo.

Sí, dale, andá al baño. Y sí, está bien que no me perdonás más. Al menos sos franca.

Chau, me voy. Olvídate de mí. Gracias.