jueves, 17 de septiembre de 2026

Lo que se cuentan las aves

Lo vi mientras cerraba los ojos. Afuera, los pájaros ya cantaban el inicio del día. Hablaban en su canto sobre el olor a pan fresco y sobre la soledad del invierno, esperanzados de encontrar pareja en primavera. Eso es lo que se comunican a la hora en que el sol despierta, o eso me imagino.

De chica, los imaginaba contándose historias, al igual que mis padres. Cuando era tarde, de noche, mi papá llegaba del trabajo y, mientras se quitaba el traje, le comentaba a mi mamá cómo progresaba en un proyecto que, haciendo memoria, no tengo idea de qué trataba. Nunca pregunté de qué trabajaba y tampoco lo conocí mucho. Solo lo miraba como a un desconocido cuando abría la puerta y me mandaba a dormir, o temprano a la mañana, cuando lo saludaba para irme a la escuela.

No recuerdo bien el día en que decidió no volver, pero sí recuerdo ver a mi mamá sufriendo calladamente. En ese momento aprendí que entre las aves se cuentan cosas y que sus cantos son los chismes del barrio.

Un gorrión, de esos que comen semillitas en el jardín de mi casa, me imagino que empezó todo. Le contó a otro sobre la separación de mis padres. También le contaron sobre una panza que crecía en otro barrio, más distante, y así llegó a los oídos de mi mamá.

La escuché cuando me hacía la comida y decía cuánto deseaba haber notado antes las cosas que hacía mi papá. Cómo mi abuela le insistía con que la falta de cuidados en la casa hacía que el hombre se fuera a buscarlo afuera. Pero yo sabía que no era así.

El cansancio estaba siempre ahí, al lado del armario. Lo sé porque ella lo abría, miraba la ropa vieja que ya no le entraba y, cuando lo cerraba, se miraba al espejo y sonreía.

Mi nacimiento se había desgarrado en su cintura. Eso me dijo mi tía. La cicatriz que mi mamá escondía y que le prohibió volver a usar bikinis, y que le producía desvelos cuando miraba la hora y mi padre no llegaba.

Por eso decidí soltar.

Eso vi.

Vi cómo mi alma se escapaba mientras cerraba los ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario