viernes, 20 de marzo de 2026

como soñar a un hombre

 Estos pasos junto a los consejos le permitirá cumplir con esa labor sin inconvenientes. Tenga en cuenta que si se equivoca o saltea algún paso, siempre puede volver hacia atrás, en tanto no le de aun las ultimas configuraciones técnicas y álmicas.

Por ejemplo si piensas en su boca como fauces monstruosas. Ocurrirá que no quiera besarlo. En cambio si imagina unos labios suaves, pulposos, que saben hablar de amor, se encontrará con una imagen distinta.

Sepa que es imposible, o casi, imaginarlo desnudo. Por lo que la primera indicación para este método es que visite mercados de ropa y piense como se visten en su entorno. Como la ropa da al carácter, por ejemplo el mas conocido cuello tortuga de un aspirante filosófico o la bata de un medico. No es necesario echarle varios días a esta consigna por, como mencione, lo verá vestido.

Lo siguiente es poblar ese bien estructurado cuerpo. Si quiere que sus manos sean finas y sepan distinguir con las yemas de sus dedos unas caricias dulces, o un hombre de manos duras de tanto labrar la tierra.

La parte intelectual le puede tomar un par mas de días, sepa que es normal no decidirse si por un hombre estructurado y fanático de las ciencias, o uno que pase desea pasar el día viendo películas. El hombre que miré al cielo y derrame una lagrima o el que escuche las aves y comente sobre su estructura esquelética.

Si lo piensa demasiado puede ocasionar que su hombre sea demasiado detallista o que le guste reflexionar en silencio mientras observa la luna sobre su nula vida anterior. Porque como buen ente creado mediante un sueño, no tiene pasado y poco podría pensar del futuro. Tenga mucha precaución de que como surja la conversación cuando llegue a este paso. Podría él odiarla, desear no haber sido soñado y lastimar sus sentimientos o escaparse.

Si usted ya tiene un hombre, esposo o novio, en su casa, puede estar soñando en ese preciso instante en una mujer y su soñado ser irse enamorado de ella. Por ello, este manual anticipa que no se hace cargo de situaciones de divorcio o problemas similares al despertar.

miércoles, 4 de marzo de 2026

adagio

Pase los últimos años de mí suegra
Disfrutando musica clásica 
Sin saber 
Si a ella o a mí 
Nos gustaba.

Pase las noches
De un día a la semana 
Viéndola enamorarse
De aquella vieja melodía 
Cómo si aún la recordará.

viernes, 27 de febrero de 2026

El mundo

Mi mamá tuvo cancer
Y el mundo siguió girando
Mi suegra tuvo un ACV
Y el mundo siguió girando
Siento que debe haber
 algo poetico
 en esto
Pero hoy
 solo por hoy
Quiero llorar.

cocinando

Me preparo para cortar la cebolla
El aceite justo en la olla caliente
Junto al olor frio del agua 
Bajando lentamente
Sobre los platos vacios.
El tramontina en mi mano 
Me invita a soltar una sonrisa
Me reflejo en su forma austera
En su vejez
En sus ganas de olvidar que es cuchillo
Y desear partirse el mango en dos.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Flores Azules

Sonámbulo. Recorría en la mente mis miedos de ser padre. Decido levantarme y me calzo las pantuflas de cuerina marrón. Camino a oscuras hacia el baño, pensando en no hacer ruido. El rostro agobiado me observa en cuanto enciendo la luz. Estoy angustiado y lo sé. Mi reflejo lo sabe, pero hay cosas que no debo decir.

Abro el primer cajón, el de la izquierda, y saco el envase plástico de la pastilla que me dará paz. Me acuesto y cierro los ojos, solo para tropezar otra vez con la misma pesadilla. Me veo desde afuera: tengo el mismo olor a cigarrillo que mi papá solía tener y estoy lleno de barro. Me despierta tu grito en la oreja apenas dos horas después de que el medicamento hizo efecto. El peor momento para romper aguas. Tres semanas antes de la fecha que indicó el ginecólogo. Así arrancamos la madrugada sin desayunar, decidiendo a los gritos en el auto, cuál hospital, cuál ruta, mientras la vida que pedía nacer se abría paso en tu vientre. 
Te juro que no podía mantener los ojos en el frente. Te juro que no sé de dónde salió el niño que cruzó corriendo la avenida. Caí en cuenta cuando lo vi tirado en el asfalto, con los ojos abiertos. Su rostro pálido y, en las yemas de los dedos, se abanicaba una roja flor. 
Con el cerebro todavía dormido se me aparecen preguntas raras y sentimientos que no alcanzo a nombrar. Veo un ángel bajar del cielo y tomar al crío con suavidad en sus alas. Me mira con desprecio y se me tensa la espalda. Arrodillado y perdido, busco una oración, algún dios al que rezar. Ya no sé qué es real. 
Se resbalan las ideas con algo perdido en un pozo. Un cuerpo tibio y la voz de mi padre ordenándome que guarde silencio. Su rabia me sacude y trato de calmarme mirando el suelo. El trauma de la infancia que me patea cuando el inconsciente gana. De pronto vuelo. La ambulancia nos lleva y yo te miro. No sé quién la llamó ni en qué momento me subí. Pienso en el niño. Mis ojos se apagan. Me pica una vieja melodía detrás de la oreja y el sueño pesa tanto que la cabeza me cae sobre la camilla. Babeo palabras sueltas sobre una promesa y una ruptura. 
La enfermera me despierta acariciándome el pelo. En la habitación 110 su mujer acaba de tener una hija, debería ir a verla, me dice. Asimilo como puedo el olor a hospital y advierto que todavía llevo el pijama azul y las pantuflas de cuerina. 
Me sonreís mientras amamantás al bebé pegado a tu pecho. Me decís que soñaste el nombre perfecto para nuestra hija y yo quiero llorar. Te pregunto si saben algo del niño, cómo llegó la ambulancia al lugar del accidente. Afirmo, sudando, que debería ir preso.
Fue un sueño, me decís. Te desperté, llamaste al hospital y nos trajeron. Eso es todo. Intento hacer memoria y me froto las ojeras.