martes, 30 de junio de 2026

Hoy la veré al fin.

Estoy loco. Más bien, ansioso. Desesperado. En cualquier momento sonará la alarma y yo ya dejé todo preparado. Tengo el diploma sobre la mesa, el recibo de sueldo de los últimos tres meses.

Estoy entusiasmado. Antes de despedirnos, le dije que me esperara, que en un año sería mi mejor versión. Ordené varias veces los trajes en el armario. Revisé la heladera, las plantas, el aroma que irrumpe desde el pasillo y se disipa en el baño.

Este proceso duró bastante y fue difícil, no puedo negarlo. Intenté poner en práctica parte de todo lo que me dijo un coach sobre cómo arreglar mi vida, ser positivo y esas cosas. Bueno, en realidad vi varios de sus videos y también fui un par de veces a terapia. Porque era así, tal cual: debía estar mejor preparado. "Para dar lo mejor, debo ser mejor".

Hoy, en unas horas, se cumple un año desde que terminé mi noviazgo con Laura. Lo sé porque sonará la alarma del calendario del celular. Le enviaré un mensaje en ese preciso instante para invitarla a venir. Le diré que no le mentí, que me perdone si la lastimé, pero que notará que era lo correcto. Que hice bien las cosas y que fue todo por ella. 

El vino ya está frío. Puse dos platos sobre la mesa y cambié las flores del florero. Todo tiene que estar perfecto cuando llegue. Solo falta pensar en como la convenceré de entrar. Hoy la veré al fin.

lunes, 22 de junio de 2026

Las manos de john


Sus manos cálidas
Sostienen las mías.
Llevan sobre si
cabellos lisos

Sus manos cálidas
Siembran dedos largos.
Llevan una marca,
una herida
de manos inquietas
                                              de loro.

Sus manos
conocen el borde
de cada silencio.
No preguntan.
Escriben.

domingo, 21 de junio de 2026

Carta LGBT

 

Si yo viviera enfrente de tu casa y de vez en cuando charláramos al cruzarnos por la calle, probablemente no me animaría a decirte en persona lo que hoy te escribo.

Quizás no encontraría las palabras para decirte que no veo en vos nada despreciable, ridículo ni digno de vergüenza.

Por eso te escribo.

Tal vez guardes esta carta en algún lugar y vuelvas a leerla cuando necesites compañía o tranquilidad. Si eso sucede, quiero que sepas algo desde el principio: no estás solo.

Puede que hayas pasado mucho tiempo intentando ocultar lo que sentís. Puede que hayas tratado de encajar, de cumplir con las expectativas de los demás o incluso de convencerte de que aquello que te hacía diferente iba a desaparecer.

Y puede que nadie conozca la lucha que llevás por dentro.

La angustia, el miedo, la culpa o la sensación de no pertenecer pueden convertirse en una carga muy pesada. A veces parecen capaces de apagar la alegría y la esperanza.

Pero quiero que sepas algo importante: no sos una aberración, no sos una mala persona y no hay nada vergonzoso en vos.

Sos un ser humano que está buscando comprenderse y encontrar paz consigo mismo.

Y ese camino empieza cuando dejamos de castigarnos por ser quienes somos.

La culpa puede ser destructiva. Nos hace creer que estamos solos, que nadie va a entendernos o que no merecemos ser aceptados.

Sin embargo, hay miles de personas que atravesaron experiencias parecidas. Personas que también tuvieron miedo, dudas e inseguridades. Personas que sufrieron por sentirse diferentes y que, aun así, lograron encontrar un lugar donde ser ellas mismas.

Por experiencia sé que aceptar nuestra realidad no es fácil. Muchas veces es uno de los desafíos más grandes de la vida.

Pero también sé que la aceptación puede convertirse en el comienzo de una nueva etapa.

Aceptar quién sos no significa rendirte. Significa dejar de pelear contra vos mismo.

Y cuando esa pelea termina, empieza a aparecer algo que durante mucho tiempo parecía imposible: la tranquilidad.

Cuando nos encontramos con personas que nos aceptan tal como somos, aprendemos a hacer algo que parecía imposible: aceptarnos nosotros mismos.

Es un alivio enorme descubrir que no hay que atravesar todo esto en soledad.

Poco a poco el miedo pierde fuerza. La vergüenza deja de ocupar tanto espacio. Y el pasado deja de ser una herida abierta para convertirse simplemente en una parte de nuestra historia.

Si llegaste hasta acá, espero que hayas comprendido que estas palabras no contienen ninguna condena.

Todo lo contrario.

Están escritas con respeto, con comprensión y con afecto.

Porque creo profundamente que tu vida tiene valor. Que merecés ser querido. Que merecés vivir con dignidad. Y que nadie debería pasar sus días escondiéndose por miedo a ser quien es.

Si alguna vez sentís que ya no podés solo, extendé la mano. Permití que alguien te acompañe.

Y si encontrás un lugar donde te sientas comprendido, cuidado y respetado, compartilo con otros.

Porque quizás haya otra persona esperando escuchar las mismas palabras que hoy llegaron a vos:

No estás solo. Nunca lo estuviste.

jueves, 11 de junio de 2026

cansada

-Estoy cansada de mí deseo -diji Juliana al fin- Estoy cansada de tanto parloteo.
-¿Tanto me odias?
-No es odio, simplemente -suspiró- no es lo que esperaba.
-¿Que esperabas?
-Una conversación, no solo preguntas y más preguntas, me siento en un monólogo, no sé, esto me fastidia y necesito terminarlo.
-¿Que haras conmigo?
-Volveré todo al inicio, diré las palabras mágicas y volverás a ser un gato, Pelusa, solo un simple gato.

martes, 9 de junio de 2026

el gato

me invitó a sentarme al sofá
dije que no.
me invitó a probar las delicias
que se estaban cocinando
dije que no.
me invitó a mirar la televisión
a la otra habitación
dije que no.
El gato dormía en mí regazo
y por más que quisiera
tuve que decir que no.