jueves, 12 de septiembre de 2019

mundos


Ese día lo comprendí todo. Estaba en un aparador observando los libros nuevos. Buscando uno para mí cuando cae en la cuenta. Pero ya era tarde. Alguien más lo vio y desapareció ante mis ojos. Necesito escapar de este mundo.
Recordé la manera nefasta que llegue acá. El olor a pan recién horneado. A sopa recién hecha. A sabores nuevos en mi panza apretada del frío y hambre. Había olvidado que siempre estuve sola. Desde mi sucia y descompuesta infancia. Me escabullí y tome el libro impaciente. Entré a esta ciudad.
Ante mis ojos se abría un cielo azul y mesas, muchas. De todo tipo llenas de comida. Chicos y adultos regordetes se extasiaban con sus manos llenas de dulces alimentos. Nadie me observaba, nadie me dijo nada cuando tome el primer bocado. Así le sucedieron platos llenos y felicidad.
Me detuve en un aparador luego de caminar tanto. Ansiaba conocer la ciudad, entenderla. Fue cuando mis ojos se posaron en un cartel muy particular "Romance en oferta"junto a otros del mismo estilo. Todos los locales se parecian. Mientras habia cajas llenas de ropa esperando ser levantada por el camion de basura (y lo sé porque saque suficiente ropa para mi mientras nadie parecia estar observandome). Creia que simplemente las personas acá eran timidas, pero a medida que avanzaba en el paraje de compras vi como los distintos vinculos estaban a la venta. 

Me acerque a una vendedora, no podia quedarme con la idea solamente, debia comprobarlo.
¿Que se le ofrece? me miro a los ojos, la primera voz que escucho desde que llegue acá. Le explico animadamente que soy nueva en la zona, que entré por el olor a comida, pronto anocheceria y no sabia donde podria quedarme ni la moneda local. La mujer esbelta y sonriente me escucho atentamente, y me mostró los productos a la venta como si no me escuchara. Me ofrecio un chip que decia compradora, para prueba gratis. Lo coloco una cadena de plata y luego en mi el cuello.
¿Digame querida, que le parece? Ahi volvi a entonar mi conversacion para el lado de mis dudas. Finalmente me respondio, la moneda de pago para formar un vinculo aca, es en trueque a alguno que tuve en mi vida. Conversar es formar vinculos, me detallo que depende lo que busque puede cambiar un poco el valor. 

coincidencias

Coincidencias
Ahí estoy yo, con 8 años en el recreo, pensando en la maestra que tanto me gusta. Y aquí estoy yo, con 38 años, tocando la puerta del aula, esperando que me comprenda que me teletransporté en el tiempo, que soy ese niñito que ve ahí.
Me encontraba llorando como un nene, aterrado, observando el rio desde el puente a punto de tirarme. Esa mañana caminaba sin rumbo. Había engañado a mi mujer y me había quedado sin hogar. Miraba el horizonte lejano y precipitándome al abismo cuando apareció un hombre con turbante. Comenzó a dialogar haciéndome creer que tenía una solución mi problema. El violáceo y viscoso portal parecía salir de una ficción, pensar que mi mujer era mi primer amor, también.
No sé cómo entablar conversación con mi maestra, mi ex maestra. Tan dulce y amable como era conmigo. Su guardapolvo blanco en su delgada y esbelta figura. Me ve llegar desde el salón de profesores, pero sé que aguarda el timbre por formalismo.
Pronto terminara el recreo, tengo una carta de amor escrita en el pantalón. Llena de abrillantados corazones. Juego a las bolitas y la veo. Ojalá mi mamá me hubiera peinado, tengo mucha vergüenza. Pero tengo decidido hacerlo, por eso no dormí. Por eso robé las revistas que hablaban sobre romance y cosas que no entendí. Veo a ese hombre. Se parece algo a mi. Nunca conocí a mi papá, da igual. Pero ¿Podría ser el novio? Mi estomago se siente raro y aprieto el sobre entre mis manos. Quiero llorar.
Observo al chico que fui, desalineado, solitario. Pronto entrara la maestra y pienso tanto. Puedo decir que soy el padre del niño. Total, jamás fue a una reunión de padres. Fue cerca de esta edad la última vez que lo vi. Siento un dolor que recorre mi cuerpo, algo anda mal. Una electricidad y una necesidad de gritar me paraliza, mi respiración se acorta. Mi yo infantil hace añicos mensaje y comprendo todo...
Nunca supere la muerte de mi supuesto y mujeriego padre. Estaba en el recreo, yo cursaba la primaria. Me prendo un pucho, hoy cumplo 18 años y veo el rio desde el puente. Pronto me tiraré, pienso. Un hombre con turbante me mira acercándose a hablar como conociéndome. Pero ya es tarde.

jueves, 5 de septiembre de 2019

primicia
Novedad. Una ola de publicidades. Lo pensaron bien. Primero removieron el correo spam del email. El sistema separatista desapareció. Todo entra a la bandeja de entrada y se volvió un caos.
Vi cuando lo mataron. Esos correos invasivos de famosos favoritos comprando que se yo que cosa. Estaba revisando mis redes sociales cuando surgió el vídeo que debía ser una propaganda. Un rockero de moda compraba una bebida energética en un falso mercado, sonríe a la cámara. Dos hombres aparecen, uno le apunta con un arma y el otro le clava un cuchillo en el cuello...
Apagón. Incluso mi celular y mi notebook se torna negro. Un segundo después todo volvió a la normalidad menos yo. Mis correos no abrían. Ni siquiera podía hacerme una cuenta nueva. Todo estaba confuso. Salí a la calle, buscaba algún bar con computadoras a seguir intentando ingresar. Perdido, me dormí bajo un cartel iluminado. Nadie en los televisores y radios hablaban de lo sucedido. DE LO QUE VI.
Días pasé entrando en sitios, mirando todos los medios de difusión existente. Los perseguía. Al paso del tiempo ya no me importaba quien se murió, solo quería volver a mi vida. Así ocurrió, una mañana que me echó la policía y volví a mi departamento vi como todo retomaba. Esas bellas publicidades, mi tarjeta de crédito llena de un cobro que no recordaba y una oferta. Un arma en oferta. Un cuchillo, una campera, una máscara y una estadía. Un viaje de ida a un psiquiátrico.

clepsidra
El día que los relojes pararon todos estábamos contentos. Todos menos Noé. Ese joven que ingreso en la última lista de vendedores a la empresa de telecomunicaciones donde trabajo. Tuve que insistirle varios días para que se una a la secta satánica. Entre varios le ofrecimos dinero para la capa roja, el cuchillo de runas... el miraba para otro lado, así, raro. Distinto.
A la inauguración de la primera iglesia no entró. Lo vi, mirándonos desde la puerta, con esos ojos azules parecía sentenciarnos. Incluso tuvo la osadía de querer detener el primer sacrificio humano que congraciamos. no había forma de razonar con él.
El día que los relojes se detuvieron, le sonreí. Me acerque para felicitarlo, festejar. Toscamente se arrodilló, algo le pasaba. Su espalda se cubrió de un brillo enceguecedor. Unas flameantes alas blancas surgieron y un nimbo ocupo su cabeza. Me miró, estaba llorando. Al instante ascendió a los cielos para perderse entre las nubes.

Oso hormiguero
Largas uñas defensivas. Un pelaje distintivo entre gris y negro. Una trompa sin dientes. Solo una pegajosa lengua lista para comer hormigas y termitas. Un excelente olfato, no tan buena vista. Casi no molesta, ya que duerme quince horas diarias. Como mamífero es único, de la más baja temperatura garantizada, sus 32º de calidez innata. Al limite de la extinción, fueron cazados, comidos Mascota es, cuando lo encuentran huérfano, a la deriva... Hoy en día se usan sus partes para medicina y como correa para caballos.

primicia

Novedad. Una ola de publicidades. Lo pensaron bien. Primero removieron el correo spam del email. El sistema separatista desapareció. Todo entra a la bandeja de entrada y se volvió un caos.
Vi cuando lo mataron. Esos correos invasivos de famosos favoritos comprando que se yo que cosa. Estaba revisando mis redes sociales cuando surgió el vídeo que debía ser una propaganda. Un rockero de moda compraba una bebida energética en un falso mercado, sonríe a la cámara. Dos hombres aparecen, uno le apunta con un arma y el otro le clava un cuchillo en el cuello...
Apagón. Incluso mi celular y mi notebook se torna negro. Un segundo después todo volvió a la normalidad menos yo. Mis correos no abrían. Ni siquiera podía hacerme una cuenta nueva. Todo estaba confuso. Salí a la calle, buscaba algún bar con computadoras a seguir intentando ingresar. Perdido, me dormí bajo un cartel iluminado. Nadie en los televisores y radios hablaban de lo sucedido. DE LO QUE VI.
Días pasé entrando en sitios, mirando todos los medios de difusión existente. Los perseguía. Al paso del tiempo ya no me importaba quien se murió, solo quería volver a mi vida. Así ocurrió, una mañana que me echó la policía y volví a mi departamento vi como todo retomaba. Esas bellas publicidades, mi tarjeta de crédito llena de un cobro que no recordaba y una oferta. Un arma en oferta, un cuchillo, una campera, una mascara y una estadía, un viaje de ida, a un psiquiátrico.

viernes, 2 de agosto de 2019

Comedia


Odio los viernes. Son los días más agotadores de trabajo. Llego a casa y solo pienso en meterme al hidromasaje. La mayoría de la gente aborrece los lunes. Al igual que mis compañeras que no pierden el tiempo para salir de la oficina al terminar el turno. Prefiero quedarme con mis películas y mi hidro. Hoy mi compañera me devolvió una de mis favoritas de terror. Una sin rotulo de origen japonés. Introduzco el cd en la compacta bluray para darle play más tarde y entro al baño desnuda con toalla en mano.
 Me pongo los tapones, bajo a la bañera y aprieto el botón una vez que se llenó por completo de agua. El paraíso esperado. Cierro los ojos, no quiero pensar en nada. Me zambullo en felicidad.
A los pocos minutos el motor se detiene. Pienso que otra vez se averió y abro los ojos para encontrarme en plena oscuridad. Se cortó la luz. Estoy segura de eso. Justo ahora. Me enervo sola pensando que nada podía ser peor para un viernes.
Percibo un sonido desde el salón. El ruido de una puerta que se abre bruscamente. Me quito los tapones para escuchar con más claridad. Alguien entró. Escucho varios murmuros y yo aquí, desnuda. No sé qué hacer. Si salgo podría costarme la vida.
El agua comienza a enfriarse, mi piel se arruga. Me tapo con la toalla y me aproximo a la puerta en puntas de pie. Quizás la oscuridad me haga pasar desapercibida. Piensa que no hay nadie... Tendría que haber traído mi celular.
Otra vez el ruido de la puerta. Escucho algo más. Unas risas. ¿Cuánta gente podría haber entrado? ¿Qué hacen? Es como si se tomaran su tiempo dialogando en pleno robo. ¿Me estarán esperando? 
Quiero llorar y a la vez intento ser valiente. Abro un poco la puerta para espiar afuera. Solo un poco. La luz del pasillo me encandila y cierro abruptamente, haciendo ruido con la cerradura. Seguro me escucharon. Tendré que salir. Tomo la sopapa como única arma que encuentro y me deslizo al living. Hacia las voces. Todas las luces estaban encendidas. Recordé que la lámpara del baño estaba funcionando mal la última semana. El corte de luz termino la vida del foco.
Me mantengo contra la pared. Las voces provenían de la tv apagada. No. La luz del bluray estaba encendida. Tomo el control remoto y prendo la televisión para encontrarme una sitcom emitiendo un episodio directo del cd que me devolvieron. No era la película que presté y no volveré a prestar. No volveré a dejar cds puestos y con temor profundo me repito varias veces, las series de comedia me dan miedo.