Era la última de su especie. Lastimada por la situación, no le quedo otra que aceptar su destino. Primero comió bien, luego se dedicó arduas horas a preparar su traje. No sabía si alcanzaría su energía, la soledad la invadía. Finalmente, se introdujo en el cascarón a llorar. Horas más tarde se convirtió en mariposa y voló.
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